¿ Qué es la toma de conciencia plena o Mindfulness?

La toma de conciencia plena o Mindfulness es un técnica o proceso que no tiene un punto final, es un hábito que necesita formarse a través de la práctica.

conciencia plena
¿ Qué es la toma de conciencia plena o Mindfulness?

El objetivo no es alejarse de los problemas de cada día, sino estar más presente en la vida, tomar conciencia plena de lo que nosotros queremos, observar las cosas de manera acrítica, permanecer en el momento presente, tomando conciencia plena de las sensaciones físicas desde un punto de vista abierto, llamado “la mente del principiante”.

El Mindfulness se refiere básicamente al proceso de centrar la conciencia en el momento presente,
tanto en tu mundo externo como interno. Con frecuencia vivimos la vida centrados en cosas
distintas a lo que ocurre en el presente, preocupándonos por el futuro, rumiando el pasado,
centrándonos en lo que va a pasar, más que en lo que está ocurriendo realmente en cada momento.

La razón por la que podemos realizar tantas actividades sin ser conscientes de ellas es porque somos adaptables. Podemos caminar sin ser conscientes de que estamos caminando, por lo que podemos hablar con alguien al mismo tiempo sin tener que parar cada vez para decir «Ahora, vamos a poner este pie adelante». Sin embargo, la capacidad de hacer las cosas de forma automática puede llevarnos a perder de vista lo que realmente está ocurriendo en el momento y a desarrollar formas de reacción cotidianas que no hemos considerado y que no están en consonancia con nuestros objetivos vitales más amplios.

Tomar conciencia plena.

Una alternativa a este tipo de desatención es la crítica. La atención crítica implica juzgar nuestras acciones, pensamientos y sentimientos de forma poco útil para nosotros (de hecho, podemos incluso dejar de prestar atención). Juzgamos nuestras acciones, pensamientos y sentimientos de una manera que no nos ayuda mucho (de hecho, podemos incluso dejar de prestarles atención). La reflexión crítica puede ser dolorosa, así que hay que tener cuidado. Por ejemplo, mientras se mantiene una conversación puede que notes que te tiembla la voz o que no suena bien lo que dices y pienses: «¡Soy un idiota! Si sigo así, esta persona me odiará». Piensas: «¡Soy un tonto!

La conciencia plena se encuentra entre estos dos extremos: estar atentos a nuestro entorno y a nuestro propio cuerpo, nuestros pensamientos y sentimientos, aceptando lo que hay sin evaluar ni juzgarlos. Esta segunda parte es especialmente difícil. De hecho, a menudo se da el caso de que necesitamos practicar para no juzgar nuestra tendencia a juzgar.

Deja un comentario